Una vivencia se transforma en un hecho de conciencia en la medida en que el individuo se apropia de ella (aprendizaje significativo).
El sujeto cognoscente percibe los fenómenos -objeto de aprendizaje- y les infiere un significado a partir de sus experiencias personales, éstos a su vez pasan a a ser parte del bagaje de conocimientos del mismo.
La percepción no es instantánea, depende de las experiencias previas, y estas influyen en la manera en que son captadas.
Los significados se elaboran continuamente y los creados con anterioridad se modifican o enlazan con los anteriores.
La conciencia depende de la intencionalidad, se da a partir de vivir y conocer: de la experiencia.
Valdez, Aurea. Historia e identidad nacional. Su enseñanza en alumnos de 4° de primaria. p. 110-124 en antología del curso "Metodologías para el aprendizaje de la historia".
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